Mantou es una Shiba Inu de seis años que vive cerca de la calle Jingshan en Beijing. Cada mañana sale a pasear, y ya ha dado más de dos mil paseos. Para Mantou, un paseo no es solo caminar, es un trabajo muy importante.
¿Cuál es el trabajo de Mantou? Ella debe recordar cada olor nuevo en la calle. Qué árbol tiene un nuevo aroma debajo, qué esquina tiene un olor desconocido, ella debe saberlo todo. Cada rincón de esta calle guarda una historia.
Mantou camina mientras huele los olores del suelo con su nariz al mismo tiempo. Sus pasos son firmes, pero su nariz no deja de moverse. Las grietas en los ladrillos a lo largo del camino guardan olores, y ella nunca se pierde ninguno. Hoy la calle está tranquila y fresca, y Mantou está de muy buen humor.
Cuando llegó a la farola, Mantou se detuvo. Esta farola era su 'archivo' más importante. Contenía los olores dejados por todos los perros de la zona. Pero hoy, un perro grande estaba parado junto a la farola, bloqueando su camino.
Ese perro grande era enorme y feroz, y permanecía inmóvil junto a la farola. Mantou dio un paso adelante, y el perro grande emitió un gruñido bajo. Mantou retrocedió. No había ningún olor para que ella oliera en la farola, y esto la puso bastante infeliz.
Mantou se quedó allí parada y pensó por un momento. No podía rendirse, el archivo de olores de hoy aún no estaba completo. Decidió dar una vuelta alrededor de la farola para ver si podía encontrar otro ángulo. Comenzó a caminar lentamente en círculo.
Mantou caminó en círculo mientras al mismo tiempo olfateaba con fuerza con su nariz. Dio vueltas mientras apretaba su nariz contra el suelo. ¡Justo allí en el suelo, al lado de la farola, había un rastro de un olor nuevo! La cola de Mantou comenzó a menearse rápidamente.
El perro grande observó a Mantou y se alejó lentamente. Mantou finalmente pudo acercarse a la farola. Olfateó cuidadosamente una y otra vez, memorizando todos los olores nuevos. El archivo de hoy estaba finalmente completo.
Mantou dio un paso adelante y continuó caminando. Caminaba mientras aún saboreaba los olores de hace un momento. La calle era animada e interesante, y cada paso traía un nuevo descubrimiento. Para Mantou, un obstáculo no es el final, es solo un desvío. Su nariz siempre encontrará otra manera.